sábado, 3 de septiembre de 2011

Ensayo "Dibs en busca del Yo", Terapia de Juego

Dibs en Busca del Yo”

                La terapia de juego ha mostrado distintos conceptos a lo largo del tiempo, muchos de ellos han sido erróneos y dan dado otra visión de dicha terapia.  Esta terapia significa “alma, espíritu, mente: el principio de la vida emocional y mental, consciente e inconsciente” (Macdonald, 1873).    Esta terapia se enfoca en dar una guía y acompañamiento al niño sin agresividad y buscando obtener un niño completo, que involucre todos los aspectos sociales, espirituales, emocionales, físicos y cognoscitivos, es eficaz y se emplea en niños de 4 a 12 años.



El juego ayudará al niño a que pueda tener un mejor desarrollo de sus habilidades físicas, que descubra su “Yo” y su “No Yo”, ayuda a la capacidad de entender relaciones, experimentar e identificar emociones, practicar roles, explorar situaciones, aprender, relajarse y divertirse.  Es muy significativa al referirse en representar los aspectos problemáticos; ya que el juego es lenguaje principal de los niños, de forma simbólica, en el cual muestra sus sentimientos y problemas máximos.  De esta forma el adulto, en este caso el terapeuta, le resulta más fácil entender al niño en su mundo, por medio de la observación en el juego y las actividades que se realicen.   Dentro de la terapia de juego se mencionan cuatro etapas, en las que vemos como el niño avanza, dándonos más apertura a tener un mejor resultado; como primer aspecto es importante que el niño recorra todo el lugar, que conozca que hay y busque cierto sentido de pertenencia, luego se da una etapa formativa en donde comienza a surgir un foco de atención en el niño.  En la tercera etapa se da un período de ambivalencia y por último se da una aproximación más realista hacia la vida del niño, brindándole así visiones amplias que pueden ayudarlo a guiarse mejor.

Esta terapia se puede enfocar para trabajar con un grupo o individual, es adecuada para un rango de niños con problemas, tiene su base teórica en lo humanista, existen formas para ser evaluada y requiere material de juego en un cuarto privado.  Con todo lo anterior podemos darnos una visión más amplia de a que nos referimos con terapia de juego, cuáles son sus conceptos más importantes y cómo el juego puede ayudarnos a encontrar mucho en los niños.    En muchas ocasiones esto puede ponerse en tela de juicio, pero existen casos e investigaciones que demuestran que la terapia de juego es efectiva.


Esta terapia es mejor empleada en niños con problemas conductuales, emocionales o de ambos tipos, niños maltratados o traumados que están en búsqueda de su “Yo” como en el caso de Dibs.  Para que un niño pueda acudir a esta terapia no se necesita de una evaluación clínica inicial, pero es crucial elaborar un informe completo y preciso que incluya los antecedentes sociales y problemas actuales que el niño presente.   De igual forma es importante que el terapeuta no se forme evaluaciones rígidas sobre el estado del niño, deberá familiarizarse con las normas de juego respecto a las diferentes edades y etapas del niño.

             De acuerdo al libro de Dibs en busca del Yo, se observó que la Dibs antes del tratamiento mostraba conductas consideradas como severamente desadaptadas y que inclusive podrían considerarse la de la un niño que padeciera retraso mental.  El niño se mostraba incapaz de entablar una comunicación y su habla era prácticamente nula a excepción del momento en que expresaba su desagrado de volver a casa, gritos que eran acompañados de berrietas y puñetazos, mordidas e inclusive aruñones, que dejaban claro un desborde de emociones transmitido por medio de agresividad. En muchas ocasiones Dibs permanecía durante muchas horas con la misma postura y al sentirse observado o que la atención de quien fuese se direccionara hacia él, se escondía debajo de un lugar que pudiese considerar fehaciente, al acecho de cualquiera que quisiera invadir su espacio de seguridad.  Mostraba una conducta totalmente inhibida y esquiva que podría describirse como: rehuyendo del contacto constantemente. 

Mostraba poca tolerancia a la frustración y una actitud muy derrotista y triste. En algunas ocasiones cuando se aventuraba a moverse de su silla exploraba atado a cataduras totalmente infantiles y regresivas, ya que la exploración era realizada mediante el gateo o se chupaba el dedo y mordía el costado de su mano. Pronto al ser observado se mostraba torvo y reacio a mostrar contacto inclusive de tipo visual con cualquier otro ser humano.

El mayor desafío era presentado a las maestras,  debido a que en ciertas ocasiones Dibs parecía poseer una inteligencia superior, ya que en pocas pero presentes ocasiones era capaz de realizar tareas bastante difíciles, efectivamente y en poco tiempo lo que dificultaba lograr un diagnóstico o encasillarlo en alguna categoría de conducta, ya que por estas apariciones fugaces de progreso su conducta era considerada: Totalmente dispareja y disforme. Así mismo de los aspectos más dañinos para su autoimagen, era la despersonalización que este mostraba inclusive al momento de referirse a él mismo en tercera persona. Rendimiento escaso y variante en el área escolar.

Al finalizar la terapia de juego Dibs mostraba innumerables cambios de un valor inestimable en su conducta, pero sobre todo en su estabilidad emocional y autoestima. Dentro de algunos de los progresos más importantes podemos mencionar: conciencia de su self, capacidad desarrollada magnamente de insight y autoexploración, fortalecimiento del yo, estabilidad intra-psíquica y emocional conseguida a través del amor propio y el perdón. Integración de la propia personalidad, asertividad en la comunicación, potencialización de los talentos y habilidades propias, autoconfianza y confianza en los otros, interacción positiva, desempeño y adaptación escolar apropiada, desarrollo de herramientas necesarias para afrontar problemas y solucionarlos en la vida cotidiana, apropiación de su membresía como parte importante de su familia.  Entre otros también podemos mencionar la autovaloración y fortaleza emocional desarrollada mediante el compromiso consigo mismo, libertad de la expresión del self y el yo e independencia. Así mismo indicadores de progreso presentes como: la asimilación de aspectos que consideraba indeseables en la personalidad como propios, tolerancia a la frustración, ubicación de la vida en la etapa actual de las vivencias, conducta progresiva dirigida a la auto-regulación psíquica, comprensión de los acontecimientos de la vida y el reconocimiento de que el sufrimiento es una parte esencial en la experiencia humana. Desarrollo de la espiritualidad y la atribución de un propósito a la propia existencia. Reconocimiento de que el pasado tiene su lugar en el tiempo anterior y no se repite constantemente y ubicación de su enfoque de existencia al momento actual.

En la terapia centrada en el niño, especialmente en la terapia de juego no directiva, el papel del terapeuta resulta trascendental. Si bien el terapeuta debe ser no directivo, esto no implica tener un rol pasivo. Por el contrario, el terapeuta debe ser capaz de hacer las intervenciones que el niño le solicite, y utilizar abiertamente el reflejo durante la sesión, de manera que se haga consiente al niño de su propio juego. En este aspecto la terapeuta de Dibs fue un ejemplo claro del rol que el terapeuta debe tener en la terapia de juego no directiva. Fueron evidentes las constantes intervenciones de la terapeuta donde utilizaba el reflejo en búsqueda de una reacción en el paciente. Sin embargo, también se observó que cuando no obtuvo la respuesta que esperaba del niño, se mantuvo paciente y tuvo total aceptación a las respuestas del paciente.

En todo momento, la actitud de la terapeuta hacia Dibs fue siempre abierta y de aceptación, incluso en el inicio del proceso terapéutico, cuando el niño se mostraba cerrado y agresivo, la terapeuta no desespero y permitió que la terapia siguiera su curso. Es importante que no se intente cambiar al niño, sino que sea el mismo, quien a través del descubrimiento de su propia persona y sus necesidades, quien establezca lo que le molesta y desea modificar. Pero para ello, es necesario que el terapeuta mantenga la paciencia y que crea en la capacidad de su paciente en cambiar, tal como lo hizo Miss A.

Otra característica trascendental del terapeuta en este tipo de terapia, es gustar y apreciar el juego, así como interesarse en el mundo de los niños. En este caso la terapeuta parecía estar profundamente interesada por lo que Dibs reflejaba en su juego. Este interés le permitió observar con atención aquellos aspectos que consideraba relevantes en el juego de Dibs, así como los que consideraba tenían gran significado afectivo con el niño. Además permitió que el niño sintiera el interés que reflejaba en sí lo que favoreció la relación terapéutica.


Este aspecto nos lleva a otra importante característica que debe poseer este tipo de terapeutas: la capacidad de observación, especialmente de aquellos cambios en la conducta y lenguaje de los niños, y en las reacciones emocionales del mismo. Durante el relato se observa como la terapeuta apunta varios aspectos del juego de Dibs, esto refleja la capacidad de observación de la misma, y el interés colocado en el caso.

Cabe notar que además la terapeuta tuvo interés en todas las áreas de la vida del paciente. Así, no obtuvo únicamente retroalimentación de parte de los padres y el niño, sino también buscó apoyo en el colegio. Esto le dio la oportunidad de conocer más ampliamente al niño y detectar los pequeños cambios durante el proceso. Además ésta es una característica que favorece el trabajo de cualquier terapeuta al permitirle identificarse más con el paciente y trabajar a favor de su desarrollo en todas las áreas de su vida.

En muchos momentos, mientras se seguía la lectura, parecía como si las intervenciones del niño esperaran una respuesta del terapeuta, sin embargo, la terapeuta, prudente de ello, tuvo esmero en no realizar juicios ni sugerencias sobre el juego del niño. Esta es una característica básica del terapeuta en este enfoque. Se parte de la idea de que es el paciente quien va construyendo la terapia, por lo tanto cualquier intervención que insinuara una respuesta adecuada, podría entorpecer el proceso. Causa admiración como la terapeuta de Dibs, fue capaz de separar sus valores y creencias personales, de sus intervenciones en el proceso de Dibs.

Otro aspecto importante de resaltar es la calidad afectiva del terapeuta. Durante la lectura se hizo notable que si bien la terapeuta era cariñosa en su trato, no se valió de caricias físicas ni lenguaje exagerado para formar el vínculo emocional con el niño. No fue sino en la capacidad del terapeuta de dar libertad al niño, en la que se fundó la relación terapéutica.

Por último, debe resaltarse la capacidad de la terapeuta para atender a las inquietudes de los padres. Es una característica de la terapia de juego no directiva, que el terapeuta se abstenga de dar detalles de proceso terapéutico a los padres, esto porque los mismos pueden mantener ansiedad acerca del proceso, y los detalles pueden generar fantasías en cuanto a los resultados del mismo. Por otro lado, el niño, como paciente tiene derecho a la confidencialidad, y sólo se revela aquello que puede ser favorecedor para su desarrollo. En el caso de la terapeuta de Dibs, la misma no solo tuvo que lidiar con las ansiedades de los padres, especialmente de la madre, sino que fue capaz de guiarlos a que revelaran datos importantes sobre la historia del niño que ayudaron a la terapeuta a hacer intervenciones más certeras y de mayor beneficio al proceso del niño.
En conclusión coincidimos en que el papel de la terapeuta en el proceso terapéutico de Dibs, no sólo fue adecuado, sino además trascendental en el mismo, permitiéndole sentirse libre en la misma y  avanzar en el descubrimiento de sí mismo hacia una vivencia de su vida mucho más sana  y feliz.

Los factores que contribuyeron al éxito del proceso terapéutico de Dibs, fueron diversos. Sin embargo, este caso es la muestra de que cuando existe un compromiso real de parte del terapeuta con el paciente y con el modelo que persigue, es posible que el cambio se dé de manera espontánea y más favorecedora al paciente, e indirectamente a los que le rodean.


Referencia Bibliografica: Axline, V. (1964).  Dibs, en busca del yo. México: Editorial Diana



martes, 30 de agosto de 2011

Límites de la terapia de juego

Los ocho principios básicos de la terapia de juego

1. El terapeuta debe desarrollar una relación interna y amigable con el niño, mediante la cual se establezca armonía lo antes posible.



2. El terapeuta acepta al niño tal como es.




 3. El terapeuta crea un sentimiento de actitud permisiva en la relación para que el niño se sienta libre de expresar sus sentimientos por completo.


4. El terapeuta está alerta a reconocer los sentimientos que el niño expresa y los refleja de nuevo hacia él, para lograr profundizar en su comportamiento.



5. El terapeuta observa con gran respeto la habilidad del niño para solucionar sus problemas.
Es responsabilidad niño decidir y realizar cambios.

6. El terapeuta no intenta dirigir las acciones o conversación del niño. El niño guía el cambio, y el terapeuta lo sigue.

7. El terapeuta no pretende apresurar el curso de la terapia. El proceso es gradual.

8. El terapeuta establece sólo aquellas limitaciones necesarias para conservar la terapia en la realidad y hacerle patente al niño su responsabilidad en la relación.

Terapia de juego no directiva - Modelo de Virginia Axline


Este tipo de terapia consiste en dejar al niño jugar dentro de un ambiente que propicie la proyección del niño de sus problemáticas hacia el juego mismo. Al ser no directiva, la misma no debe centrarse en dar instrucciones al niño, ni en esperar respuestas del mismo; por el contrario, debe seguir el ritmo del paciente y permitirle desenvolverse con libertad dentro del ambiente de juego.



El cuarto de juego, como se le llama al sitio para realizar esta tipo de terapia, debe contar con diversidad de juegos distribuidos por áreas según el uso de los mismos, con los cuales el niño puede jugar y manipular en el orden y de la manera que mejor le parezca. Estos deben ser variados y designados de manera que sean útiles para proyectar la problemática del niño.



Se recomienda además que el cuarto de juegos cuente con iluminación natural adecuada, piso y paredes lavables, ventanas con cortina o barrotes y colores para niños en las paredes. Esto favorecerá el sentimiento de acogida del niño dentro del área facilitando la expresión de sus emociones y experiencias traumáticas.



Existen ciertos juguetes que resultan imprescindibles en un cuarto de juego para este tipo de terapia, entre ellos se encuentran:

-          Muñecos que representen los miembros del a familia

-          Soldados de juguete

-          Títeres con su respectivo escenario

-          Una muñeca grande de trapo

-          Carritos

-          Un carro grande

-          Arcilla para manipular (recomendablemente en polvo)



Además de los juguetes mencionados, existen otros recomendables, más no imprescindibles para el cuarto de juegos. Entre ellos se encuentran:

-          Una casa de muñecas amueblada y desarmable

-          Utensilios de cocina y limpieza

-          Un muñeco asexuado e inexpresivo

-          Crayones, marcadores, temperas, etc.

-          Gabacha

-          Papel de colores, revistas y periódicos para recortar

-          Fotos de personas con distintas expresiones

-          Caja de arena con distintas figuras



Sin embargo, lo que deben poseer en común todos los juguetes que se coloquen en el cuarto, es que deben ser sencillos pero resistentes, y deben ser colocados a una distancia alcanzable y manipulable para los niños. Es importante que se coloquen sillas, mesas y estantes, hechos a la medida de los niños, para que los mismos perciban el cuarto como un mundo a su medida.



En la terapia de juego no directiva, el niño juega un papel protagónico, pues se le considera capaz de organizar y solucionar los conflictos de su propia vida, a través de la proyección de los mismos en el juego.

Por otro lado, el terapeuta es una persona no directiva, pero activa en la terapia. Esto quiere decir que aunque no dirige la terapia, participa en aquello en lo que el niño desee involucrarlo. Es necesario que quien utilice esta terapia sea empático y tenga interés en el mundo infantil. Debe ser capaz de percibir y observar cambios de conducta o lenguaje, ser una persona sensible y conocer a detalle el desarrollo infantil.



Una técnica que resulta de gran ayuda al terapeuta, es acercarse al mismo desde su nivel. Es decir, agacharse para saludarlo y partir de su altura para comunicarse con el mismo. Esto permitirá al niño saber que el adulto al que se enfrenta es sensible a sus necesidades. Además el terapeuta infantil debe ser sincero, y como primer paso de dicha sinceridad debe aceptar que tiene conflictos y acercarse a su propio terapeuta para resolverlos. Este punto resulta especialmente importante con los niños, pues su capacidad de percibir lo  que otros sienten es bastante más sensible que la de los adultos.



El terapeuta infantil, debe además, ser capaz de expresarse, pero de mantener una distancia afectiva con el niño. Con ello se quiere dar a entender que el terapeuta no es ni debe sustituir el apego del os padres, por lo que su trato con el niño debe ser la de un adulto amigo, capaz de expresar cariño si necesidad de abrazos o palabras cariñosas constantes.



El papel de los padres en la terapia de juego no directiva, también es trascendental. El rol de los mismos consiste sobre todo en la paciencia. Se debe explicar a los padres que no serán revelados los detalles de la terapia, y que en la misma se avanza al ritmo del niño, por lo que no deben esperar ningún resultado inmediato. Los padres deben reconocer sus fantasías sobre el proceso terapéutico, y no intervenir en el proceso.

domingo, 21 de agosto de 2011

Porque los mayores son los más responsables del trauma infantil, actuemos bien y tendremos niños 
seguros y estables.  

Los padres deben responsabilizarse de sus actos y actuar pensando que siempre hay alguien más pequeño  siguiendo sus pasos a cada momento.




"Para evitar traumas infantiles, brinda a los niños estabilidad, firmeza y predicitibilidad"













Luego de trabajar con los niños el trauma, el mensaje recibido será: "Lo que paso fue muy doloroso, pero hoy estas a SALVO"




".... consecuencias de un evento potencialmente traumático"